En muchos casos, patologías de profunda repercusión sobre la vida del anciano no son diagnosticadas y, por lo tanto, tampoco tratadas.
Comúnmente, el envejecimiento de un anciano enfermo se considera patológico, y fisiológico el de uno sano. Sin embargo, esta clasificación carece de todo fundamento biológico y es básicamente errónea.En gerontología es prioritario llegar a la cuantificación u objetivación del estado biológico de los individuos integrantes de poblaciones, para que el resultado, como base del estudio poblacional, sirva de referencia y permita conclusiones comparativas. Es comprensible que el mencionado resultado tenga que expresarse en relación con la edad de los individuos, por lo que se busca obtener una curva que, a partir aproximadamente de los 30 años, ofrezca un comportamiento decreciente, tal y como se espera por el envejecimiento.
La población anciana suele presentar, con singular frecuencia, signos de parkinsonismo. Pese a ello, existe una limitada cantidad de información concerniente a la prevalencia de esta enfermedad y a la mortalidad que causa entre los enfermos que la padecen en la comunidad.
Después de algunos estudios, los resultados lanzaron indicadores similares, llegando a la conclusión que el parkinsonismo es más común entre las personas mayores de 65 años y su prevalencia se incrementa marcadamente con la edad.
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