lunes, 7 de mayo de 2012

Novedades en la enfermedad de Alzheimer

Estudios recientes indican que la proteína beta - amiloide resulta tóxica solamente para los cerebros que poseen una autonomía de muchos años.

El cerebro del hombre moderno parece ser especialmente sensible a las enfermedades neurodegenerativas; en las últimas décadas, la proporción de individuos afectados por la enfermedad de Alzheimer en particular se incrementó  de manera significativa. De hecho, en nuestra especie esta patología muestra su mayor incidencia cuando la edad del individuo se acerca al límite de su expectativa vital. Entre las teoría actuales, se postula el mismo éxito del hombre en su empeño (y gracias a los avances de las ciencias médicas) en ir prolongando la vida como una simple explicación de este fenómeno de incremento: pasaba antes desapercibida porque eran pocos los individuos realmente longevos; las enfermedades, las guerras, el hambre, males casi siempre omnipresentes en la historia, se encargaban de cortar la vida a una edad relativamente temprana.
La potagénesis de la enfermedad de Alzheimer fue objeto de un intenso estudio durante los últimos años, descubriéndose varios aspectos relacionados con la formación de las placas amiloideas, su composición y la progresiva transformación de la topografía cerebral circundante (muerte neuronal extensa, formación de "marañas" neurofibrilares). 
El primer paso a la resolución del enigma fue el hallazgo del mecanismo que favorecía una intensa agregación de una proteína que de hecho se encuentra en el cerebro humano durante toda la vida, la proteína priónica o proteína beta - amiloide. Cuando la proteína priónica sufre una alteración en su conformación y adquiere una estructua fibrilar, se torna insoluble y precipita en el cerebro.
Este hecho podría ocurrir de manera espontánea, con una probabilidad muy baja, que se incrementaría debido a ciertas particularidades hereditarias en la secuencia de aminoácios que forman la proteína, sin embargo las proteínas priónicas ssssson las que se precipitan en el lugar y contribuirían en la formación de los agregados amiloideos característicos del cerebro del paciente afectado por la enfermedad de Alzheimer.

Prevalencia de parkinsonismo en los Ancianos

En muchos casos, patologías de profunda repercusión sobre la vida del anciano no son diagnosticadas y, por lo tanto, tampoco tratadas.

Comúnmente, el envejecimiento de un anciano enfermo se considera patológico, y fisiológico el de uno sano. Sin embargo, esta clasificación carece de todo fundamento biológico y es básicamente errónea.
En gerontología es prioritario llegar a la cuantificación u objetivación del estado biológico de los individuos integrantes de poblaciones, para que el resultado, como base del estudio poblacional, sirva de referencia y permita conclusiones comparativas. Es comprensible que el mencionado resultado tenga que expresarse en relación con la edad de los individuos, por lo que se busca obtener una curva que, a partir aproximadamente de los 30 años, ofrezca un comportamiento decreciente, tal y como se espera por el envejecimiento. 
La población anciana suele presentar, con singular frecuencia, signos de parkinsonismo. Pese a ello, existe una limitada cantidad de información concerniente a la prevalencia de esta enfermedad y a la mortalidad que causa entre los enfermos que la padecen en la comunidad.
Después de algunos estudios, los resultados lanzaron indicadores similares, llegando a la conclusión que el parkinsonismo es más común entre las personas mayores de 65 años y su prevalencia se incrementa marcadamente con la edad.